No me siento bien, tal vez necesito terapia

La terapia se aconseja cuando sentimos que tenemos un problema que nos supera y nos impide vivir con tranquilidad
La terapia en si misma es beneficiosa en cualquier momento de nuestras vidas, incluso cuando no tengamos un problema concreto, porque nos ayudará a conocernos mejor, a tener más autoestima y seguridad en nosotros mismos y a gestionar mejor nuestras emociones. Aspectos que nos permitirán ganar en bienestar personal y calidad de vida.
Tenemos que normalizar el hecho de ir a terapia y desterrar la creencia de que las personas que lo hacen es porque están muy mal y tienen graves problemas que solucionar. Hay muchas personas que van al terapeuta para iniciar un proceso de crecimiento personal que les permita desarrollar todo su potencial y permitirles descubrir aspectos de su personalidad que de otra manera desconocerían.
La terapia te permite abrir tus puertas, atravesarlas y descubrir lo que hay al otro lado

Desmontando mitos acerca de la terapia personal:
- La terapia no es necesaria, ya me desahogo con mis amigos: Explicar lo que nos sucede a nuestros seres queridos es importante pero no es suficiente. Un terapeuta te ayuda a entender lo que te sucede, a explorar nuevas formas de interpretar tu realidad, a gestionar tus emociones.
- El tiempo lo cura todo, mis problemas ya se solucionarán por si solos: Es una de las principales falacias, el tiempo no cura las heridas del pasado. Si en algún momento sentiste tristeza, rabia o miedo y no lo trabajas, esas emociones se enquistarán y te seguirán provocando malestar o harán que repitas situaciones dolorosas.
- El terapeuta me va a juzgar y me dirá lo que tengo que hacer: Un terapeuta nunca te va a juzgar ni a criticar porque siempre te escuchará desde el respeto. Si te hace preguntas o te confronta con tus pensamientos es con una finalidad terapéutica y para ayudarte a avanzar en tu proceso de crecimiento personal.
- Durante la terapia voy a pasarlo mal: Durante el proceso terapéutico siempre se tiene en cuenta el estado emocional de la persona y se tiene un máximo respeto por el momento en que se encuentra. Por tanto, el terapeuta tendrá siempre presente si la persona se encuentra o no preparada para dar el siguiente paso. Si aún así, te sientes incómodo o sientes malestar o ansiedad, exprésale a tu terapeuta estos sentimientos para que los tenga en cuenta y pueda reconducir el proceso.
- La terapia es un proceso largo y costoso: La terapia es un proceso que te ayuda a crecer como persona y cuya finalidad es potenciar tu autonomía y no crear una dependencia de “por vida” con tu terapeuta; por ello aprenderás recursos que te servirán para mejorar tu día a día.
- Un terapeuta y un coach hacen el mismo trabajo: No es del todo cierto, la diferencia entre un coach y un terapeuta es que el primero te ayuda a definir tus objetivos, entrenándote y capacitándote en habilidades para lograrlos y, el segundo te ayuda a superar las creencias limitantes y los bloqueos emocionales que te impiden avanzar en tu camino.
Desmontar los mitos sobre la terapia es importante para vencer tabúes y empezar a normalizar el hecho de que todos, en algún momento de nuestras vidas, vamos a necesitar ayuda y que el hecho de pedirla no nos hace ser débiles ni peores personas
Casos en que es necesaria la terapia:
- Has tenido alguna experiencia dolorosa o traumática en el pasado y no consigues superarla: A veces nos quedamos anclados con una situación que nos ha resultado dolorosa y no conseguimos avanzar. Revivimos una y otra vez esa situación, arrastrando sentimientos de tristeza, rabia, impotencia, frustración,… lo que nos hace ser infelices.
- Nos sentimos tensos, irritables, no dormimos bien, tenemos tensiones musculares; A menudo las emocionesmal gestionadas acaban siendo somatizadas y son la primer señal de alarma de que tenemos que cambiar determinados aspectos de nuestras vidas.
- Tenemos la sensación de cometer siempre los mismos errores y de “tropezar siempre con la misma piedra”: Frecuentemente repetimos patrones conductuales y relacionales que aprendemos en nuestra infancia y que en aquel momento adoptamos, posiblemente para adaptarnos a nuestro entorno, pero que ahora no son apropiados y nos llevan a situaciones o relaciones tóxicas.
- Tus familiares o amigos te dicen que no te ven bien y están preocupados por ti: Muchas veces cuando tenemos problemas nos cuesta darnos cuenta de qué nos sucede porque estamos tan inmersos en ellos que no somos capaces de ver la situación con perspectiva.
- Sientes que no estás bien, pero no sabes exactamente lo que te sucede: Muchas veces, no sabemos identificar la causa de nuestro sufrimiento, simplemente somos conscientes de que “algo no anda bien” pero no conseguimos averiguar qué es. Por ello, una visión externa y profesional nos ayudará a poner el foco sobre el origen de nuestro malestar.
- Tienes problemas con tus relaciones; pareja, hijos, amigos: Muchos conflictos personales tienen su origen en relaciones de dependencia emocional, en no saber poner límites, en una mala comunicación,… En la terapia, podrás aprender a relacionarte desde la asertividad y construir relaciones satisfactorias y enriquecedoras.
- Te sientes desbordado por tu día a día y has perdido la ilusión: Muchas veces pasamos por momentos de nuestra vida en la que nos sentimos sobrepasados por las circunstancias y sentimos que no tenemos recursos personales suficientes para hacerles frente. Tal vez estamos pasando por un mal momento o se han acumulado varios sucesos como una mudanza, un cambio de casa, el nacimiento de un hijo, una ruptura, la pérdida de un ser querido, tener que tomar una decisión importante,… Cuando sucede esto, una visión externa puede ayudarnos a poner orden en nuestras ideas, a verlo todo con perspectiva, a relativizar lo que nos está sucediendo, a aceptar que no podemos controlarlo todo y que no pasa nada si nos equivocamos.
Como ves son múltiples y muy variados los motivos por los que una persona puede necesitar acudir a terapia. Por tanto, la próxima vez que te sientas perdido o atascado en tus problemas, no lo dudes.
Mi #MétodoLideraTuVida combina los procesos de coaching con los terapéuticos para ofrecerte una atención personaliza e integral que te permita superar todos tus miedos e inseguridades, profundizar en tu autoconocimiento y potenciar tu autoconfianza.
Recuerda que los únicos límites están en tu mente
