Deja de lado tu negatividad

Deja de lado tu negatividad

Tu negatividad determina la interpretación de tu realidad y te predispone a una actitud que te impedirá alcanzar tus objetivos

La negatividad es algo muy frecuente. Cada día nos enfrentamos a un sinfín de problemas, de desafíos y de imprevistos que hacen que mantener una actitud optimista nos resulte difícil.

Durante estos meses de confinamiento y ahora con la ameniza de una segunda ola de contagios y un futuro económico totalmente incierto, parece que hay pocos motivos para el optimismo. Han aumentado las consultas por miedo, ansiedad, tristeza, rabia, impotencia,… las personas se sienten perdidas y desmotivadas ante una panorama que sienten desalentador,

Pienso que la palabra que mejor define el sentimiento generalizado es sentirse perdido. Hay un sinsentido en toda la situación que estamos viviendo. «¿Para que levantarme cada día? ¿Por qué motivo tengo que cuidar mi alimentación y hacer ejercicio?» «¿Para qué arreglarme si estoy en casa?»

Parece que nos hemos quedado sin un propósito, sin algo que nos anime a seguir adelante.

Este desasosiego que ralla en la negatividad, me hace recordar al neurólogo Víctor Frankl y su obra «El hombre en busca de sentido»

actitud

Víctor Frankl afirma que independientemente de las circunstancias, nosotros siempre tenemos la libertad de decidir cómo nos sentimos porque el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.

Le negatividad o el optimismo siempre es una decisión personal

Negatividad u optimismo es una cuestión de actitud

Como ya he comentado, todos tenemos problemas, desafíos, contratiempos que nos pueden llegar a alterar nuestras vidas o a tener que cambiar los planes, pero forman parte de la vida. Aceptar que no podemos controlar todo lo que nos sucede, aprender a gestionar el estrés que provoca la incertidumbre y desarrollar un sentimiento de confianza nos ayudará a abandonar nuestra negatividad y a crecer como personas.

Tu actitud determina la interpretación que haces de tu realidad ; es decir la historia que te cuentas acerca de lo que te está sucediendo, condicionando tus respuestas emocionales. Por tanto, tu actitud y tus pensamientos están controlando tu vida ya que tu diálogo interno retroalimenta tu negatividad u optimismo.

Pongamos un ejemplo, si una persona tiene una actitud negativa y piensa que la entrevista de trabajo le irá mal, efectivamente será un fracaso porque ella misma lo habrá atraído con su negatividad. Puede que se haya mostrado excesivamente introvertida, que su lenguaje corporal mostrara tensión o desconfianza o que el entrevistador no viera en ella la actitud adecuada.

Por el contrario, una persona con mentalidad optimista conseguirá el empleo o los objetivos que se proponga porque mostrará entusiasmo, energía, cercanía y un carisma que resultará atractivo para el entrevistador.

La negatividad provoca una reacción en los demás que nos perjudica y nos impide alcanzar nuestros objetivos a la vez que nos retroalimenta en una visión negativa de nosotros mismos

negatividad

¿Qué hay detrás de la negatividad?

Una persona negativa es aquella que siempre ve el «vaso medio vacío» o «vacío del todo». Siempre se fija en lo malo de las situaciones, de las personas, no sabe disfrutar de la vida, piensa que todo va a salir mal, lo critican todo, se quejan continuamente, buscan culpables,… Es lo que conocemos como personas tóxicas.

Su manera de pensar en negativo está profundamente arraigada en su subconsciente y no se dan cuenta de que con su actitud sólo atraen fracasos, relaciones perjudiciales y problemas que no hacen otra cosa que reafirmarse en su visión negativa de la vida, entrando en un círculo vicioso del que les cuesta salir.

Podemos decir que los pensamientos negativos se convierten en una profecía autocumplida pues si la persona cree que no es suficientemente buena o que nunca va a lograr tal o cual objetivo nunca lo conseguirá.

La persona con una actitud negativa es alguien con una experiencia traumática en el pasado

La negatividad no es una actitud que la persona adopte porque sí, sino que es fruto de las vivencias que ha tenido en su infancia, tal vez se ha criado en una familia muy negativa o ha tenido malas experiencias que le han llevado a desconfiar de las personas. Ser consciente de nuestro pasado es el primer paso para dejar de lado la negatividad.

Consejos para dejar de lado tu negatividad:

  • Sé consciente de tu diálogo interno
  • Lleva un diario personal en el que apuntes todos los motivos que tienes para sentirte agradecido
  • Sonríe a menudo
  • Dedica tiempo a tus aficiones y a todo aquello que te haga sentir bien contigo mismo
  • Evita los comentarios negativos, las críticas y la queja
  • Practica ejercicio físico para liberar endorfinas y mejorar tu estado de ánimo
  • Medita a diario unos veinte minutos
  • Prueba a reírte a carcajadas aunque no tengas ganas, ya verás que al principio tendrás que esforzarte pero después te saldrá la risa genuina
  • Rodéate de gente optimista
  • Desarrolla el sentido del humor, te ayudará a relativizar y a no tomarte todo tan en serio

La negatividad además de alejarnos de nuestros objetivos puede causarnos mucho sufrimiento, por tanto, si no consigues gestionarla, no dudes en pedir ayuda profesional.