Quiero cambiar y tengo miedo: ¿me pasa algo?

Entender por qué nos resistimos a cambiar es uno de los principales factores que nos van a permitir avanzar en nuestro proceso de crecimiento personal y profesional

A lo largo de mi trayectoria profesional, me he encontrado con muchas personas que quieren cambiar sus vidas, que desean salir de una relación tóxica, empezar en un nuevo trabajo o emprender su propio negocio.

Cambiar siempre supone un desafío; implica tomar decisiones, asumir responsabilidades, explorar nuevas posibilidades, aprender nuevas maneras de pensar, de relacionarnos y de actuar.

Muchas veces nos resistimos al cambio porque implica salir de nuestra zona de confort y explorar situaciones desconocidas   

¿Por qué nos resistimos a cambiar?

Las personas buscamos la seguridad y nos sentimos cómodos en situaciones que nos son conocidas porque son predecibles. Saber qué va a suceder y cómo tenemos que actuar nos da una sensación de control.

Nos resistimos a cambiar por diversos factores:

  • Miedo a lo desconocido
  • Falta de confianza en nosotros mismos
  • Temor a equivocarnos
  • Sentimiento de pérdida de control
  • Miedo al sufrimiento
  • No hay una verdadera voluntad de cambiar

Resulta paradójico pero muchas veces nos resistimos a cambiar a pesar de sentirnos mal en la situación actual porque nos da tanto miedo lo desconocido y confrontar nuestra realidad que preferimos quedarnos tal como estamos. Como dice el refrán nos aferramos a la frase “Más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Nos resistimos a cambiar porque tememos confrontar nuestra realidad, analizar nuestro sistema de creencias, sentir propias emociones y revisar qué es lo que no funciona en nuestras vidas  

¿Qué implica cambiar?

Cambiar siempre conlleva una evolución y un crecimiento. Supone abandonar viejos patrones y hábitos para incorporar unos nuevos que nos permitan dar la mejor versión de nosotros mismos y alcanzar nuestros objetivos.

Cambiar implica desaprender para aprender   

Durante el proceso de cambio tenemos que: 

  • Revisar nuestras creencias limitantes para sustituirlas por otras que empoderen
  • Ser conscientes de nuestro diálogo interno
  • Analizar qué sucesos de nuestro pasado nos están condicionando negativamente
  • Aprender a gestionar nuestras emociones
  • Profundizar en nuestro autoconocimiento
  • Potenciar nuestra autoestima y autoconfianza
  • Establecer qué objetivos queremos conseguir en nuestras vidas
  • Priorizar nuestras metas y establecer un plan estratégico para alcanzarlas
  • Revisar nuestra escala de valores

El cambio siempre es una oportunidad para mejorar y crecer a nivel personal y profesional. Por tanto, siempre nos aporta un beneficio y mayores habilidades para afrontar los retos de la vida. 

Cuando nos abrimos al cambio, empezamos a liderar nuestras vidas  

 

Seamos conscientes de que nos resistimos al cambio porque lo vivimos como algo traumático, como una ruptura con nuestro “yo” conocido. Pero el cambio no es algo que suceda de la noche a la mañana, es un proceso que vamos construyendo día a día.

Como decía Antonio Machado “Se hace camino al andar”. El cambio se inicia con la decisión consciente de dar el primer paso. A partir de ahí, coach y cliente inician un trayecto de revisión personal, de adquisición de nuevos patrones mentales, emocionales y conductuales.

Con mi #MétodoLideraTuVida he acompañado a centenares de personas en sus procesos de cambio y los resultados han sido espectaculares. 

En todo momento, la persona se ha sentido escuchada, motivada, acompañada desde el respeto y la empatía. Si surgen dudas o miedos, se hacen reajustes en la hoja de ruta para que el viaje sea más llevadero y se sigue avanzando.

En todos los años de experiencia profesional como coach puedo afirmar que nos resistimos al cambio al principio por el miedo a lo desconocido que la mente humana siempre se pone en el peor escenario posible. 

Pero una vez se inicia el proceso de cambio, normalmente las personas no abandonan porque desde el principio empiezan a notar mejoras. Tan solo ofrecen resistencia si no hay una real voluntad de cambio.

¿Y tú, te animas a cambiar?

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