cómo manejar y liberarte del estrés de manera definitiva

Creencias limitantes: qué son y cómo nos afectan

publicado en: Coaching Empresarial | 0

Tienes que hablar en público y te sientes incapaz, las manos te sudan y tienes taquicardia, no paras de repetirte que no serás capaz, que te quedarás en blanco.

Por más que te dices que lo llevas bien preparado, la sensación de fracaso sigue ahí. Hay una vocecilla interna que te está diciendo una y otra vez que va a salir mal, que harás el ridículo, que se reirán de ti,… ¿Te suena? ¿Alguna vez te ha sucedido algo similar?

En estos casos, estamos ante nuestras creencias limitantes que son interpretaciones o percepciones acerca de nosotros mismos o de la realidad que nos condicionan impidiendo que alcancemos nuestros objetivos, que crezcamos como personas y que seamos felices.

En la mayoría de ocasiones, no somos conscientes de nuestras propias creencias limitantes y de cómo éstas nos afectan llegando incluso a autosabotearnos. Recuerdo el caso de una persona que estaba muy preparada, tenía una licenciatura y un máster y superaba todos los procesos de selección de personal hasta que llegaba a la entrevista personal. Una y otra vez se quedaba bloqueado y no conseguía el puesto de trabajo.
Cuando decidió empezar un proceso de coaching, se puso de manifiesto que él no se sentía capaz de exponer y defender sus opiniones, se sentía inferior e inseguro en el trato con las personas.  

De pequeño era muy tímido, sus compañeros se reían de él en el colegio y su padre le decía que siendo tan tímido, nunca llegaría a ser nadie en la vida.Había crecido con una imagen de sí mismo como una persona tímida e insegura y con la creencia limitante de que no podía aspirar a tener una brillante carrera profesional y unas buenas relaciones personales.

Algunas de las creencias limitantes más comunes

Relacionadas con el trabajo:

  • Nunca voy a encontrar trabajo porque hay personas más preparadas que yo
  • Soy demasiado joven o demasiado mayor para este empleo
  • Seguro que no me van a dar el ascenso que deseo, por tanto mejor que no lo pida
  • No soy suficientemente bueno para este puesto
  • No estoy lo suficientemente preparado ni capacitado para esta candidatura, así que mejor ni lo intento
  • Mejor no emprendo ese negocio que tanto deseo porque todo me sale mal y seguro que fracaso


Relacionadas con las relaciones personales:

  • Mejor me callo, porque mis opiniones no son interesantes
  • No me apunto a esta actividad (baile, teatro,…) porque haré el ridículo
  • Claro que no tengo amigos, soy una persona sosa y sin nada que aportar
  • Mejor no le pido una cita a esta chica, ¿cómo se va a fijar en mí con lo atractiva e inteligente que es?

Relacionadas con uno mismo:

  • No me extraña que las cosas me vayan mal, si soy un desastre
  • Nunca seré feliz ni tendré la vida que deseo
  • No pudo hacer nada por cambiar mi suerte, ya he nacido así

Y la lista podría seguir, hay infinidad de creencias limitantes que hemos interiorizado y que forman parte de nuestros patrones mentales.

Por tanto, si nuestra mente cree que no puede hacerlo, que no es capaz o que no se merece ser feliz, nos predispone a ello y nos autosaboteamos.

Por tanto, aquello que tanto temíamos que pasara, sucederá, lo que confirmará nuestra creencia limitante, dándole más poder y manteniéndonos en un círculo vicioso de impotencia, frustración, insatisfacción y victimismo. Esto está muy relacionado con el efecto Pigmalión también conocido como profecía autocumplida.

El origen de las creencias limitantes

Este patrón mental es lo que Eric Berne, fundador del Análisis Transaccional denomina guiones de vida. Berne afirma que lo que le sucede a una persona, las decisiones que toma y los roles que desempeña tienen su origen en su guión de vida que se origina en la infancia.

Desde que somos pequeños vamos recibiendo una serie de mensajes de nuestros padres, familiares, profesores,,,, acerca de nosotros mismos, de los demás y del mundo que nos rodea que nos ayudan a formarnos una opinión tanto de nuestra propia persona como de la sociedad. Como recibimos mensajes desde nuestra más tierna infancia, esta programación mental es inconsciente y va determinando el rol que adoptamos en nuestras vidas y en las relaciones (transacciones) con las personas que nos rodean.

“Las personas nacen príncipes y princesas hasta que sus padres les convierten en ranas.” (Eric Berne)

Con esta frase, Berne quiere ilustrar cómo una programación de la mente errónea nos lleva al fracaso personal en tanto que las creencias limitantes impiden a la persona desarrollar todo su potencial y vivir una vida plena y feliz.

Pongamos un ejemplo, si un niño crece con mensajes tipo; “eres un desastre”, “no conseguirás nada en la vida”, “por más que te esfuerces, no llegarás a nada”,… incorporará creencias limitantes acerca de si mismo que le llevarán a adoptar un guión de vida de no triunfador.

Generalmente, las creencias limitantes no se forman por mensajes directos sino que también tienen su origen en las actitudes que vemos que adoptan nuestros padres ante la vida. Si crecemos en un ambiente depresivo con unos padres con miedo al futuro, que no arriesgan para perseguir sus ideales, que siempre se quejan de su mala suerte, que echan la culpa de sus problemas a la crisis económica, a la política, a la globalización,… y ven el dinero como algo sucio, seremos adultos que difícilmente creeremos en nuestra capacidad para progresar y para emprender. Nos conformaremos con un trabajo mediocre porque pensaremos que no podemos aspirar a más porque tenemos una creencias limitantes que nos mantienen en un guión de vida de mediocridad.

Por tanto, las creencias limitantes tienen su origen en nuestra infancia, en la programación mental que hemos ido construyendo a través de los mensajes que hemos recibido y las transacciones que hemos tenido con nuestros padres y adultos de referencia.

Superar las creencias limitantes a través del coaching

Las creencias limitantes aunque no sean ciertas, condicionan nuestras vidas. La buena noticia, es que podemos cambiarlas por creencias capacitadoras

Eric Berne afirma que las programaciones mentales y los guiones de vida condicionan nuestras vidas pero no necesariamente son deterministas, pues si nos hacemos conscientes de nuestras creencias limitantes, podemos redecidir nuestro guión de vida y reprogramar nuestra mente con creencias capcitadoras.

El coaching te ayuda a ser consciente de tus creencias limitantes y a darte cuenta de cómo esta programación mental te está condicionando tu vida, tu éxito y tu felicidad porque te mantiene en un guión de vida de no triunfador,

A partir de esa toma de conciencia, el coaching te da herramientas para redecidir tu guión de vida, invitándote a reflexionar sobre lo que realmente quieres para ti y para tu vida y potenciando tu autoestima y tu autonomía. Solamente desde ahí, podrás revisar tus creencias limitantes y cambiarlas por otras que te capaciten y te permitan desarrollar tus verdaderos talentos y habilidades para llevar la vida que siempre has deseado.

La clave del éxito tanto personal como profesional es desarrollar todo nuestro potencial y no llevar la vida y tener el trabajo que otros han decidido por nosotros, sólo así seremos felices y nos sentiremos a gusto con nosotros mismos.

Las creencias limitantes te condicionan pero no son deterministas. Cambiarlas sólo depende de ti, de tu decisión de querer reprogramar tu mente y apostar por ti. En este sentido, el Coaching Transaccional tiene como principio filosófico que toda persona tiene un gran potencial y que tiene la capacidad de cambiar su destino, Por tanto, si quieres acabar con un guión de vida de no triunfador, si deseas dejar de vivir la vida que otros han programado para ti, sólo tienes que tomar una decisión de cambio y empezar a escribir tu propio guión de vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *